Sincronizar nuestras economías con los Patrones Naturales de Regeneración y Prosperidad

Por Fabio Orue – 10 de marzo de 2025

En las sociedades actuales se ha instalado la idea de que el éxito y la prosperidad son sinónimos de acumulación ilimitada de bienes.

Desde esa mirada se ha normalizado que las personas se dediquen casi exclusivamente a trabajar, producir y consumir. Dejando en un lugar muy postergado el cultivo de nuestro mundo interno, el cuidado de la salud, de los vínculos, del otro y de los ecosistemas.


Esta dinámica de vida ha ido progresivamente generando efectos negativos tanto en las personas como en los ecosistemas. Por un lado, en esta modernidad tardía, nos encontramos con una humanidad cada vez más agotada, consumida y afectada en su salud por los ritmos frenéticos de la hiperproductividad. Por otro lado, estos ritmos extremos de producción implican una mayor demanda de recursos naturales o de bienes comunes. Lo que va agotando la capacidad de la naturaleza de reponerse y de manifestar su prosperidad a la hora de crear la vida que cuida y sostiene nuestra vida y la de otras especies.

Los humanos dependemos de las condiciones que crea la naturaleza para que nuestra vida se regenere y continúe. Pero la actividad humana viene generando escalas de desequilibrios que cada vez afectan más estas condiciones.

La dos grandes razones evidentes por las que la actividad humana está provocando estos desequilibrios son:
-La escala de producción y consumo;
-Las dinámicas de organización.

Nos han programado socialmente para diseñar nuestras economías personales, empresariales y nacionales desde patrones de organización que son nocivos para nuestro desarrollo integral y para el desarrollo de la vida en general y que nos alejan de lógicas de organización saludables. Estos patrones de competencia, egoísmo, individualismo, hiperacumulación o crecimiento ilimitado, globalización, manipulación, alienación, contribuyen aún más a que el llamado progreso material enferme a las personas y a los ecosistemas.

Ante este panorama la naturaleza tiene un mensaje contundente para inspirarnos a reinventar nuestras maneras de emprender, de organizar nuestras economías y de prosperar. ¿Cómo hace la naturaleza para que prosperen, se desarrollen y se materialicen las distintas formas de vida que habitan la tierra?. En la naturaleza la prosperidad es sinónimo de regeneración. La vida se materializa gracias a juegos de equilibrios entre el caos y el orden, en el que terminan prevaleciendo los procesos sintrópicos o procesos que traen aquel orden, organización y complejidad necesarios para que suceda la vida.

En estos procesos caórdicos lo que marca la diferencia para que se regenere y prospere la vida son los patrones de organización que adopta la naturaleza.

Fuente: https://redextensionrural.blogspot.com/2016/02/el-valor-de-los-sistemas-caordicos-caos.html


Contrariamente a lo que vemos en el diseño social dominante, en la naturaleza, la prosperidad se materializa gracias a patrones de asociativismo, cooperación, equilibrios entre crecimiento y decrecimiento, equilibrios entre producción y descanso, autoorganización, desarrollo local, autopoiesis, simbiosis, etc.

El gran llamado de este momento es el de lograr una simbiosis entre cultura y naturaleza. Un llamado a reinventar nuestras vidas, economías, sociedades y culturas sincronizándonos con los patrones naturales de regeneración y prosperidad para lograr que el desarrollo integral humano suceda conjuntamente con el desarrollo integral de la vida.

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